domingo, 8 de junio de 2014

Revolucion interna


-¿Acaso se habrá detenido a pensar en esos días de primavera pasados? - pensó para sus adentros, en donde no solo el destello de las flores inundaban el espacio, sino también nuestros sueños castigados por las masas equivocas, inútiles.

En cada charla encontraban el hilo justo para desatar los mas frondosos proyectos e ideologías que algún día, a su pensar, llegarían a abrazar este entorno tan desteñido y automatizado.Sin embargo, frente a tanta ambición de cambio descuidaron el dulce aroma del amor que tenían en sus pecho, fueron sometidos por la vida misma a seguir en la rueda (esa que por mas movimiento que tenga, se estanca) para luego desatar la tormenta sobre sus cuerpos adoloridos.Ninguno comprendía la visión del otro, parecían extraños, ajenos desarmándose con el tiempo.
Un mediodía de aquellos en donde el sol brillaba a más no poder, las calles estaban oscurecidas por la despedida dada.

-Temía que fuera difícil para mi, haber perdido a tan compañero de batalla.

Despacito se sumió en un extraño sentir de melancolía.Pasaron los días, quizá los mas eternos de nuestra historia, no dejaba de pensar y de pelearse con su "yo" interno: culpa, libertad, desamor, cariño, incomprensión, crecimiento, responsabilidades, sueños.
Luchaba por alcanzar un pedacito de luz al final del camino, de ese idilio punzante de los días que pasaron. Concluyo entonces, que esa revolución que soñaban, la estaban desatando todavía en sus mentes y no necesitaban compartirla, porque cada uno llevaba una según sus ideales.

- Ya tenia mi propia revolución armada entre mis sienes ajena a vos y hasta el mundo, en ese momento.
 Así comenzó todo, el cambio,y ese ser que compone.

Fénix

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