miércoles, 29 de abril de 2015

Cenizas-cercano sol

Las estrellas se consumian en el fuego de la oscuridad, en un pequeño espacio fuera de la casa que refugiaba mucho más de lo que parecía.
Cuánta quietud habitaba esta noche, cuánta indiferencia junta.
Decisiones se deslizaban por las brasas a punto de menguarse, así también como su calma.
El silencio esta vez no atormentaba, era lo que tenía que ser, era la noche que se tragaba los espacios, los sentimientos.
Ahogaba en las cenizas lo poco que quedó de algo efímero, se entumecían los sentidos de nuevo a la espera de algo diferente, algo que por primera vez durara en el espacio-tiempo, en la vida misma.
Navegaba una y otra vez los mismos caminos, encendía una esperanza que se apagaba rápido, cual flama pequeña, cual ser sin ser.
Los días de sol acaparaban los cielos, se reflejaba en las copas de los árboles dorados una señal de sentido, algo que hizo que ella siguiera hacia su próximo sol.
Cercano y próximo sol.


Fénix Mars~

Tonos de caribe

"Como si las flores arrebataran el cielo", asi se sentian sus abrazos. Noches de lunas brillantes se posaban en su espalda, danzarinas, juguetonas, me tentaban a seguirlas. Una vieja canción me traía la sensación ideal para tener un dia perfecto. 
Comenzaba a quererlo más de la cuenta.
Surgían los soles en sus ojos, como dos fuegos, de nunca acabar. Hipnotizada bailaba sobre su luna.
Una asfixia de a tiempos podría acabar el, con sus tonos de caribe que al aire hacían enternecer, con su canto dulce de vida.
Revoluciones adentro mio saltaban buscando un nuevo lugar en estos tiempos de anhelo, lo podía ver, lo podía hacer. Asi me debía sentir. 
"Creerlo jamás, vivirlo si" le dije al final.
Se deslizaban las hojas de dorado otoño, entre su pelo, entre mis ansias de un beso más.

Fénix Mars~

Amantes ausentes

Infinidad de pasos sin sentido, un alma rota que se alza 
y la felicidad consumida en un vaso de alcohol barato. 
Así pasaba las horas, desinfectandose las heridas que se reabrieron por culpa de mentiras nuevas iguales a las anteriores, iguales a las que envolvieron una vez su cuerpo en esos días de comienzos de recorrido. 

Ya no se miraban, ya no se sentian, se había dejado atrás hace mucho para no verlo jamás. 
Dos armas diferentes se alzaban por partes distintas, se querían escapar de una tortura silenciosa que hervía los soles y así explotaban los sentidos. 
La conciencia carcome, la duda también. 
Lograron su meta, un último dia mas, probaron así de nuevo que al amarse eran indiferentes. 

De esa forma se alejaron los amantes ausentes, así se alejaron para volver a la realidad. 

El era una rosa marchita, ella estaba a punto de aflorar.


Fénix Mars~

A destiempo

Era diferente, claro que lo era. Sus pasos tenían otra marcha, una que para el era unica y decidida.
Hacia ya unos años que sus ideales habían cambiado, que se había dado cuenta de toda esa mierda que rodeaba la ciudad y por qué no, el mundo entero.
Esa gran bola que giraba arrastrando a su par a lo que la contenía no iba a poder con el. Estaba transformado, uniendo cabos, deshaciendo lo tangible.
Era un reto demasiado grande pero no imposible. "Imaginen la libertad, esa que viene de la mente, imaginenla llenando sus poros, hirviendo su sangre, y manifestando el mejor camino posible.
Sientanla parte de si y ahí comienza la rueda a andar nuevamente, una que nos haga trascender por y para la vida, por y para nuestro sol." - decia.
Y asi emergió uno mas que plantaría su semilla, que con las manifestaciones mas puras de su alma dejaria un legado de colores alegres, de cielos disfrutados hasta el final, de versos cantados o leídos que impulsarian a cualquier alma libertina, a cualquier reloj que va a destiempo.


Fénix Mars~.

Otoño

Un día como cualquier otro encontré la risa a la vuelta de un árbol frondoso, en ese mismo donde me dispuse a compartir el sol y la totalidad del celeste cielo sobre mi.
Paseaba entre dorados suelos de entendimiento, mi vida, tan entre mis manos, comenzaba a desnudarse.
Había cosas que eran mejor dejar pasar, como todo aquello que alguna vez trajo barro. Me había deshecho de ciertas envolturas que parecían de piedra porque ese maldito tiempo las había sellado.
Ahora quizá estaba mas cerca. Aun así, con poco más de ese enorme verde frente a mi, no disponía a acomodar tanto embrollo, solo quería perdurar. 
¿Acaso no todos lo buscamos? Que esto no muera jamás porque solo así volvería a repetir el silencio.
Me hundo en los colchones de hojas, en las aves juguetonas de las ramas que hablan entre si, señalándome, porque se que lo hacen y dicen que hay algo; también me hundo en un roble dulce que me acaricia suave con su brisa...
...es otoño
y todo esta resurgiendo,
es otoño
y empiezo a encontrarme otra vez.

Fénix Mares ~

Quemarse

Cuánto sin sentido sin solución, los redoblantes sonaban en su cabeza. 
A eso que se llamaba tranquilidad solo la podía encontrar entre los caminos de bosques y montañas, lejos de allí.
Dijeron que el conocimiento de un ser hacia sí mismo podría controlar tanto fuego contenido en este enfermizo envase. Pero no, a veces no basta con eso. Se tiene que aprender: aprender a ver a los ojos al sol, desnudarnos de durezas paganas e inconclusas.
Así, a paso dudoso, latía el alma entre sus manos rígidas como latian las preguntas en su cabeza. 
Un cuento mal contado había pasado entre sus ojos pero sabía que el final no era más que de su propia autoría. 
Lento cae, se desmorona, encuentra el vuelo.
En el silencio se encontraban pequeños murmullos y en el ruido las fauces de los que confundian su marcha.
-Basta ya, se dijo, las doce daban la medianoche. 
Ahogaría el miedo en ese vaso medio lleno de ron y su último cigarrillo.

Fénix Mars~

Hombre de montaña

El se encontraba en la montaña, allá en donde el sol sacaba a jugar a las águilas que lo invitaban a soñar. La utopía se encendía en sus ojos color roble.
Lo enternecían las nubes sobre su espalda y solían arder los bosques en sus manos cuando el sentía. Su risa animaba las mariposas en el viento. Allí se encontraba, lejos pero tan cerca, de un amor brillante en su entera alma.
Los sonidos hacían eco en los pasos de cualquiera que pasaba por allí, sonidos a guitarra limpia, limpia el horizonte. Nada más existía.
Tanta desigualdad consumada en los oyentes, tanta impunidad alargada en el tiempo de esos que ya no hacían más que caminar a la par. Y el, allá, en la montaña, entre paz, verde y cielo. El vino que no saciaba el alma ausente corría entre venas de pudor; inconsciencia moral visible en este mundo que revolvía mares y distancias.
El sinsentido emergió pero nunca lo pudo alcanzar porque el se encontraba lejos, ya lo había dicho antes, solo lo tocaban otros aires lejanos de entendimiento.
Sentires posicionaban su mente que lo transmitía a una mano emergente de un arcoiris. Ahí, uno más uno dos, un respiro que daba algo diferente, una voz.
El se encontraba en la montaña, lejos pero tan cerca, lejos pero no inalcanzable, encontrábase su guarida.

Fénix Mars~.