lunes, 28 de julio de 2014
Era un día más de este invierno poco común, bipolar, al fin libre de tantos quehaceres responsables que decidí tener en este último tiempo para avanzar de a poco (aunque no se si estoy escalando o cayendo cada vez más).
Me encuentro en mi cuarto, ese que empecé a armar hace medio año, cubierto de imágenes, recuerdos, libros; sentada entre mi música, mis escritos, mis leales pasiones que ahora tienen que esperar un poco para salir. Suena una canción de Oasis y no puedo evitarlo, te pienso en los últimos días cálidos de verano antes de que el otoño comenzara a formar el inicio de los días fríos que acompañaban al sol. Es así como nos extraño.
Eramos dos que empezaban a aventurarse en un desconocido ser, con tanta inocencia, con tanto entusiasmo; siempre con muchas preguntas para hacer e historias completas para contarnos. Comenzábamos a leernos, a interpretarnos, para darnos cuenta de que lo que palpábamos a simple vista era lo que necesitábamos del uno, del otro. Compartir se convirtió en caminar de la mano, caminar de la mano se convirtió en un beso de despedida, y ese beso de despedida paso a ser entregarnos como si nunca lo hubiéramos hecho.
Nunca pudimos entender que sucedió, aunque creo que no queríamos entenderlo. Las cosas resultan más llevaderas cuando las hacemos a un lado y continuamos, hasta que nos damos cuenta que nos alejamos bastante del camino o inclusive alejamos a lo que hacia que andar tuviera la pisca de disfrute que se necesita.
"No quiero pensarlo más, no quiero dejarte ir más" es lo único que resuena en mi cabeza cada mañana, en cada comienzo que me aleja de vos.
La vida me enseño a ser de muchas formas, aunque nunca dejo de ser verdadera. Así como llevo una mochila para todos lados, inconscientemente llevo una coraza que es difícil de dejar. Ahora estoy así, acorazada, con matices tristes y otros rabiosos, aveces quiero dejarte entrar, aveces no puedo por más de que es lo que intensamente desee en todo el universo.
Y me miras, serio, me miras y decís "te conozco, se lo que estas pensando y no es así, te estas cerrando"; me cierro, me entierro en un sin fin de dudas y miedos, pero veo que realmente aveces podes descifrarme. Logré entender hace unos días que podría seguir si así lo quisieras, si no fuera demasiado tarde. Logre entender que como fénix puedo renacer una y otra vez, de tanto mal, de tanto doler, pero el fuego nunca es el mismo y, para serte sincera, el mio es el más fuerte que tuve hasta ahora...solo por vos.
Fénix Mars-.
Me encuentro en mi cuarto, ese que empecé a armar hace medio año, cubierto de imágenes, recuerdos, libros; sentada entre mi música, mis escritos, mis leales pasiones que ahora tienen que esperar un poco para salir. Suena una canción de Oasis y no puedo evitarlo, te pienso en los últimos días cálidos de verano antes de que el otoño comenzara a formar el inicio de los días fríos que acompañaban al sol. Es así como nos extraño.
Eramos dos que empezaban a aventurarse en un desconocido ser, con tanta inocencia, con tanto entusiasmo; siempre con muchas preguntas para hacer e historias completas para contarnos. Comenzábamos a leernos, a interpretarnos, para darnos cuenta de que lo que palpábamos a simple vista era lo que necesitábamos del uno, del otro. Compartir se convirtió en caminar de la mano, caminar de la mano se convirtió en un beso de despedida, y ese beso de despedida paso a ser entregarnos como si nunca lo hubiéramos hecho.
Nunca pudimos entender que sucedió, aunque creo que no queríamos entenderlo. Las cosas resultan más llevaderas cuando las hacemos a un lado y continuamos, hasta que nos damos cuenta que nos alejamos bastante del camino o inclusive alejamos a lo que hacia que andar tuviera la pisca de disfrute que se necesita.
"No quiero pensarlo más, no quiero dejarte ir más" es lo único que resuena en mi cabeza cada mañana, en cada comienzo que me aleja de vos.
La vida me enseño a ser de muchas formas, aunque nunca dejo de ser verdadera. Así como llevo una mochila para todos lados, inconscientemente llevo una coraza que es difícil de dejar. Ahora estoy así, acorazada, con matices tristes y otros rabiosos, aveces quiero dejarte entrar, aveces no puedo por más de que es lo que intensamente desee en todo el universo.
Y me miras, serio, me miras y decís "te conozco, se lo que estas pensando y no es así, te estas cerrando"; me cierro, me entierro en un sin fin de dudas y miedos, pero veo que realmente aveces podes descifrarme. Logré entender hace unos días que podría seguir si así lo quisieras, si no fuera demasiado tarde. Logre entender que como fénix puedo renacer una y otra vez, de tanto mal, de tanto doler, pero el fuego nunca es el mismo y, para serte sincera, el mio es el más fuerte que tuve hasta ahora...solo por vos.
Fénix Mars-.
No siento, no te veo.
No siento,
no cuento los días
que pasan, ya no.
Otra vez atrapada
en laberintos,
en desencuentros,
no tengo tiempo.
Se lo lleva
lo monótono,
el vivir cotidiano
del que no piensa
no grita, se calla
el encierro.
Me pregunto
si estas, no te veo.
Quiero acercarme,
romper el hielo;
tener algo de vos,
quizá respirar
de tu cielo.
Te extraño,
me pierdo.
Fénix Mars-.
martes, 22 de julio de 2014
Envase (dobla con el viento)
Estoy encerrada.
Todos estos pensamientos,
estas revoluciones,
están en un envase
maltrecho,curtido
que no aguanta,
se cae
se dobla con el viento.
Ya no alcanzan mis sueños
para dominarlo,
cada vez pesa más
con el tiempo.
Quisiera un envase
diferente:
uno que represente
mis ideales,
al ser que llevo dentro.
Tal vez es el fruto
de años desgastados
y de miedos,
Tal vez ya no tengo ganas
de despertarme,
me duele por fuera
me doblo con el viento.
No quiero que sufra más,
este pobre cuerpo.
Aveces pienso en salir de acá,
aveces pienso...
el deceso valdría el intento.
Fénix Mars-
viernes, 11 de julio de 2014
Hasta luego
El olor a tierra mojada invade las rutas, las gotas ascienden sobre el vidrio en este viaje de vuelta.
Acababa de dejar atrás un hogar cálido, reconfortante que la abrazo estos últimos días para volver al ruido ensordecedor de la ciudad, esa tan querida Buenos Aires . Acababa de dejar atrás la compañía que pudo darle, él, que se mostrará incondicional en la distancia con cada día que pase.
Nunca fue ni sera buena para las despedidas, sin embargo sabrá al mirar sus ojos el aprecio que guarda, que llevará consigo con ansias de que el espacio y el tiempo conjuguen lo suficiente para que las charlas, las risas, la complicidad sea manifestada fuera de un texto.
Tampoco es buena para los abrazos, ni los últimos "Te quiero", pero los mismos quedan sellados en sus pechos siempre dispuestos a volverse a juntar.
No podía evitar que las lagrimas brotaran de sus ojos (sentir esa congoja por lo no dicho) hasta que kilómetros más adelante el cielo se abrió para dar paso al sol que marco un antes y un después en el camino. Maravillada por el hermoso día que apareció ante ella, llego a la conclusión de que el cielo es como la vida misma: hay días grises que traen lluvia que nos sepultan en la tierra con el caer de las gotas; otros días nos dejamos llenar por la calidez del cielo, de las flores, del aire puro que rodea el ambiente y vemos así como pasan las estaciones, en donde en algunas, las hojas caen como nosotros para luego volver a crecer.
Sumida en ese instante de tranquilidad repentina pensó para si-"Este es un adiós que se transforma en un hasta luego" y entonces esta es su forma de decirle que lo extrañara más que nadie en este invierno,así también, los próximos que vengan.
Acababa de dejar atrás un hogar cálido, reconfortante que la abrazo estos últimos días para volver al ruido ensordecedor de la ciudad, esa tan querida Buenos Aires . Acababa de dejar atrás la compañía que pudo darle, él, que se mostrará incondicional en la distancia con cada día que pase.
Nunca fue ni sera buena para las despedidas, sin embargo sabrá al mirar sus ojos el aprecio que guarda, que llevará consigo con ansias de que el espacio y el tiempo conjuguen lo suficiente para que las charlas, las risas, la complicidad sea manifestada fuera de un texto.
Tampoco es buena para los abrazos, ni los últimos "Te quiero", pero los mismos quedan sellados en sus pechos siempre dispuestos a volverse a juntar.
No podía evitar que las lagrimas brotaran de sus ojos (sentir esa congoja por lo no dicho) hasta que kilómetros más adelante el cielo se abrió para dar paso al sol que marco un antes y un después en el camino. Maravillada por el hermoso día que apareció ante ella, llego a la conclusión de que el cielo es como la vida misma: hay días grises que traen lluvia que nos sepultan en la tierra con el caer de las gotas; otros días nos dejamos llenar por la calidez del cielo, de las flores, del aire puro que rodea el ambiente y vemos así como pasan las estaciones, en donde en algunas, las hojas caen como nosotros para luego volver a crecer.
Sumida en ese instante de tranquilidad repentina pensó para si-"Este es un adiós que se transforma en un hasta luego" y entonces esta es su forma de decirle que lo extrañara más que nadie en este invierno,así también, los próximos que vengan.
Fénix Mars-
viernes, 4 de julio de 2014
Somos Instantes
El sol golpeaba más que nunca hoy, y eso que estamos en un principio de invierno. Decidí sentarme a su vista, solitaria, para dejar que su enteridad hecha halos de luz me diera un poco de lo que perdí en estas últimas semanas.
Mientras acariciaba el lomo de mi fiel compañero dorado pensé en hacer un viaje para calibrar un poco la caja ruidosa que se alza sobre mis hombros. Algo simple, no pedía mucho, serian las montañas las que me abrazarían inundándome de vientos de cambio o quizás el mar con su bravura rompiendo en mi y desarmando lo que queda para después volver a reconstruirme.
Sorbo a sorbo del mate ya casi tibio, comencé el viaje así , sentada en el patio delantero de la casa de mis padres.
No necesitaba subirme a un micro y partir, bastaba con recordar cada instante vivido hace años atrás: el viento fuerte dentro de los bosques de Córdoba o Bariloche, los caminos rodeados de verde pino, mi mirada puesta en los cielos sin nubes como el de este día que me hacían sonreír el alma, una caminata a caballo, un carnaval colorido y las excursiones en familia. También recordé las mañanas llenas de arena por todos lados, el olor a sal en el aire, la espuma juguetona de mi infancia en las calles de Mar del Tuyú, las tardes a puro centro metiéndome en cada librería existente o encontrando un huequito creado para mi en donde pasaba rato leyendo , pensando, leyendo, pensando lo construido hasta ese entonces.
Me levante al rato de mi asiento totalmente llena, mas aliviada al sentir la tranquilidad por haberme sumergido en tal trance. Pensé en esa inscripción en una de las paredes cercanas al anden de Banfield que enuncia "Somos instantes", un mensaje de alguien que me hizo pensar en que ese seria el titulo de algo que algún día escribiría.
Esos instantes pueden ser malos o buenos pero hacen a nuestra persona, nos llenan, nos trasladan, nos invitan a repasar lo que necesitamos para volver al camino de siempre (y yo que pensaba que me había alejado un poco).
Somos instantes de mañanas que florecen, de nubes grises que traen lluvia, de soles que deciden apagarse y prenderse, de noches que vigilan nuestro insomnio, de subidas, bajadas, de carcajadas y desencuentros. Somos instantes de una lista infinita según cada persona que camina en este mundo pero siempre volviendo al sentido mas general de la frase somos instantes de vida.
Fénix Mars.-
Mientras acariciaba el lomo de mi fiel compañero dorado pensé en hacer un viaje para calibrar un poco la caja ruidosa que se alza sobre mis hombros. Algo simple, no pedía mucho, serian las montañas las que me abrazarían inundándome de vientos de cambio o quizás el mar con su bravura rompiendo en mi y desarmando lo que queda para después volver a reconstruirme.
Sorbo a sorbo del mate ya casi tibio, comencé el viaje así , sentada en el patio delantero de la casa de mis padres.
No necesitaba subirme a un micro y partir, bastaba con recordar cada instante vivido hace años atrás: el viento fuerte dentro de los bosques de Córdoba o Bariloche, los caminos rodeados de verde pino, mi mirada puesta en los cielos sin nubes como el de este día que me hacían sonreír el alma, una caminata a caballo, un carnaval colorido y las excursiones en familia. También recordé las mañanas llenas de arena por todos lados, el olor a sal en el aire, la espuma juguetona de mi infancia en las calles de Mar del Tuyú, las tardes a puro centro metiéndome en cada librería existente o encontrando un huequito creado para mi en donde pasaba rato leyendo , pensando, leyendo, pensando lo construido hasta ese entonces.
Me levante al rato de mi asiento totalmente llena, mas aliviada al sentir la tranquilidad por haberme sumergido en tal trance. Pensé en esa inscripción en una de las paredes cercanas al anden de Banfield que enuncia "Somos instantes", un mensaje de alguien que me hizo pensar en que ese seria el titulo de algo que algún día escribiría.
Esos instantes pueden ser malos o buenos pero hacen a nuestra persona, nos llenan, nos trasladan, nos invitan a repasar lo que necesitamos para volver al camino de siempre (y yo que pensaba que me había alejado un poco).
Somos instantes de mañanas que florecen, de nubes grises que traen lluvia, de soles que deciden apagarse y prenderse, de noches que vigilan nuestro insomnio, de subidas, bajadas, de carcajadas y desencuentros. Somos instantes de una lista infinita según cada persona que camina en este mundo pero siempre volviendo al sentido mas general de la frase somos instantes de vida.
Fénix Mars.-
jueves, 3 de julio de 2014
Realidad paralela
Reunirnos
mezclarnos
volvernos uno
Nos volvemos arte
para mostrar
leer, vivir.
Sentirnos
probarnos
volvernos dos.
Nos desarmamos en arte
para ocultar
enceguecer, vivir.
mezclarnos
volvernos uno
construir es el fin,
descontracturar
la realidad
para mostrar
leer, vivir.
Sentirnos
probarnos
volvernos dos.
Destruir sobre el fin
contracturar
el paralelo
Nos desarmamos en arte
para ocultar
enceguecer, vivir.
Fénix Mars-.
Hacemos Grande
Hablas sin escuchar,
me miras sin ver,
se agranda todo.
Lo que confesamos
esta escapándose,
otra vez caigo.
Me desarmo en vos,
no reconozco,
no comprendo:
te quiero afuera.
Hablas de sentires
-no te escucho-
me miras perplejo
-no te veo-
se agranda todo
-no importa-.
Pronuncio tempestades,
latentes inciertos,
lo que me consuela
y de lo que no lamento.
Muero, renazco, vivo.Si no podes entender,
no podes entrar
y si no podes entrar,
mejor me alejo.
Soy lluvia, soy fuego.
Mars-
Inconstantes
Nosotros, tan pequeños, inconstantes, que escuchamos el "TIC-TAC" de cada paso dado al transitar caminos rodeado de verde pureza; de azules bronce que inmensamente cubren los cielos a pinceladas( aveces más fuertes, aveces más claras) hasta tornarse en un rosado cálido, degrade, en los periodos en los que nuestras mejillas se ruborizan y tejemos el romance en los cabellos danzantes de quien eligió fundirse en nuestros ojos.
Nosotros, tan inconstantes a los que de repente nos cambian el "TIC-TAC" de siempre por un simple "TIC" y que aun así nos acostumbramos, seguimos con el mismo ciclo instaurado de la prisa, lo efímero, lo vació, ahogándonos en olas de transeúntes que aplastan convirtiendo su corriente zigzagueante en la nuestra.
Una y otra vez son las agujas frías que se mueven las que escuchamos por encima del motor del alma.
Dejamos de pertenecer a los caminos rodeados de verde pureza, de cielos azules bronce que con pinceladas (aveces más fuertes, aveces más claras) se tornan rosados en los periodos en los que nuestras mejillas querían ruborizarse y ya no tejemos el romance en los cabellos danzantes de quien eligió fundirse en nuestros ojos, no, ya no lo hacemos, somos instantes sin disfrute, somos la nada misma.
Fénix Mars
Nosotros, tan inconstantes a los que de repente nos cambian el "TIC-TAC" de siempre por un simple "TIC" y que aun así nos acostumbramos, seguimos con el mismo ciclo instaurado de la prisa, lo efímero, lo vació, ahogándonos en olas de transeúntes que aplastan convirtiendo su corriente zigzagueante en la nuestra.
Una y otra vez son las agujas frías que se mueven las que escuchamos por encima del motor del alma.
Dejamos de pertenecer a los caminos rodeados de verde pureza, de cielos azules bronce que con pinceladas (aveces más fuertes, aveces más claras) se tornan rosados en los periodos en los que nuestras mejillas querían ruborizarse y ya no tejemos el romance en los cabellos danzantes de quien eligió fundirse en nuestros ojos, no, ya no lo hacemos, somos instantes sin disfrute, somos la nada misma.
Fénix Mars
Sentido inverso
Este sentir dado vuelta se explica en negaciones:
de los besos que debería darte,
de las miradas que debería devolverte,
de anhelar tus brazos alrededor de mi cuerpo.
Se traduce al anhelo de mi ser:
de volver a sentir la tibieza de tus labios,
de mirar a través de tus ojos marrones avellana,
de anhelar tu irremediable sentimiento de amor.
Y este sentir dado vuelta
que sacude los sentidos,
que ennegrece los deseos,
que expande el miedo,
aleja mi último latido de vos.
Y se traduce al anhelo de arraigo
a tus labios tibios,
a tus ojos marrones avellana,
a tu irremediable sentimiento de amor
hacia este manojo de temblores,
hacia mi.
Fénix Mars
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)







.jpg)
.jpg)
.jpg)



